Autoridades de París no están de acuerdo con taxis voladores en los JJOO

Pretendido escaparate de la aviación libre de carbono, el experimento parisino de los taxis voladores (VoloCity), presentados como más pequeños, ligeros y menos ruidosos que los helicópteros, es criticado por muchos funcionarios municipales, tanto de la mayoría como de la oposición, que denuncian un «proyecto absurdo» y una «aberración ecológica».

«Aberración ecológica»

La ciudad de París estudiará la posibilidad de un recurso legal contra el decreto que permitió que volaran durante los Juegos Olímpicos para demostraciones gratuitas. «Este Gobierno ya no tiene ninguna legitimidad democrática y sigue yendo en contra del Consejo de París», que se había opuesto a este proyecto «antiecológico», «muy caro», que «sólo concierne a las personas más ricas», dijo en la radio France Bleu Paris el diputado de movilidad de París, David Belliard.

Los Juegos Olímpicos comienzan el 26 de julio en la capital francesa y la luz verde del Gobierno francés, publicada en el Diario Oficial este martes, se esperaba desde hace varios meses. La plataforma autorizada se ubicará en una barcaza en el Sena, amarrada en el Quai d’Austerlitz, en el este de París, y «podrá funcionar hasta el 31 de diciembre de 2024 a más tardar».

«Teniendo en cuenta su carácter experimental», la orden limita el horario de funcionamiento de este helipuerto «entre las 8 y las 17 horas» y el número de vuelos «a dos movimientos por hora y a 900 vuelos durante todo el experimento» hasta finales de año.

El proyecto ha sufrido varios reveses, entre ellos una opinión desfavorable en febrero tras una investigación pública. En septiembre, la Autoridad de Medio Ambiente había considerado «incompleto» el estudio de impacto de la futura base experimental de taxis voladores prevista en el Sena, culpando la contaminación acústica y visual, el consumo de energía y el riesgo para la seguridad de los pasajeros y de los parisinos.

Aprovechar los Juegos Olímpicos

El objetivo es aprovechar la vitrina de los Juegos Olímpicos para demostrar la viabilidad de este medio de transporte, que se supone que une diferentes sitios de despegue y aterrizaje, los «vertipuertos». Ya existen cuatro de estos «vertipuertos», situados al norte y oeste de la capital, y sólo faltaba la autorización para un quinto sitio en el corazón de París.

Si los promotores de estas aeronaves tienen que conformarse con vuelos de demostración gratuitos, es porque no han obtenido a tiempo la certificación de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA). Ahora esperan tener una certificación «en otoño», e insisten en la posibilidad de utilizarlos posteriormente -gracias a versiones más grandes- para el transporte médico de emergencia.

«Es muy bueno que este experimento se pueda llevar a cabo», reaccionó por el contrario la comitiva de la presidenta de la región de Isla-de-Francia, Valérie Pécresse, que apoyó con un millón de euros el proyecto.

Además de la empresa alemana Volocopter, que fabrica el VoloCity, el grupo Aéroports de Paris (ADP) está asociado al proyecto. Frente a las críticas, ADP y sus socios insisten en la «utilidad» de estos dispositivos y en la importancia de mantenerse en la carrera por la innovación.

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