Una marcha organizada por el Municipio de Guayaquil recorrió las calles céntricas de la ciudad en rechazo a la detención del alcalde Aquiles Álvarez. A la concentración acudió también su esposa, Fiorella Icaza.
Eran cerca de las 15:30 cuando dos hechos ocurrían simultáneamente en Guayaquil. Por un lado, quienes se preparaban para marchar contra la detención del alcalde se concentraban en el Parque Centenario, en pleno centro de la ciudad. Y por otro, a unas quince cuadras de distancia, frente al Municipio —donde debía terminar la movilización—, la Policía daba cumplimiento a la orden del gobernador del Guayas, José Ignacio Arévalo, de retirar la tarima en la que se tenían previstos los discursos. La zona se llenó de policías y militares en espera de la marcha, que ya avanzaba por la avenida 9 de Octubre.

A la manifestación llegó gente en buses, con camisetas a juego y consignas que defendían al alcalde y cuestionaban al Gobierno.
El recorrido fue encabezado por la alcaldesa subrogante de la ciudad, Tatiana Coronel, quien no llegó sola. La acompañaron varios concejales, asambleístas de la Revolución Ciudadana y la esposa de Aquiles Álvarez.
Pese al despliegue policial y militar, la marcha se desarrolló sin contratiempos y avanzó sin resistencia hasta el punto previsto. Ya no había tarima, por lo que los organizadores improvisaron una camioneta y dos parlantes para que los discursos no se quedaran sin pronunciar.
“Esta vicealcaldesa, hoy alcaldesa subrogante, le da todo el apoyo y su lealtad al legítimo alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, porque se ha atrevido a señalar los actos de corrupción y ha defendido esta ciudad y no se ha doblegado ni arrodillado ante nadie”, dijo Coronel.
Por su parte, Icaza expresó: “No soy una persona a la que se le hace fácil hablar en público, no soy política. Si estoy aquí es por el amor infinito y eterno por mi esposo. No es posible que el poder se use para perseguir. No hay que silenciar ni sentir miedo, y mucho menos arrodillarse frente al abuso”.
Tras los discursos, la marcha concluyó y los manifestantes empezaron a dispersarse poco a poco. Fue ya a finales de la tarde cuando la normalidad regresó al centro de Guayaquil.