Los baños inteligentes llega con los washlets desde Japón.

Por décadas, el baño fue uno de los espacios menos tecnológicos de la casa, cambiaron las cocinas, los televisores, los móviles y hasta las aspiradoras, pero el inodoro siguió funcionando casi igual, con el papel higiénico, cisterna y, en muchos países, un bidé separado.

Ahora, los washlets proponen otra idea, como integrar en el propio inodoro una función de lavado con agua, normalmente desde un asiento especial o un inodoro inteligente completo, en vez de depender únicamente del papel, el usuario puede activar un chorro regulable para higienizarse después de usar el baño. Este invento no es nuevo, pues Japón lo convirtió en parte de su cultura doméstica desde los años 80, especialmente gracias a TOTO, la marca que popularizó el término WASHLET. Lo que sí es nuevo es su expansión fuera de Japón y su llegada cada vez más visible a hogares, hoteles y reformas de baño en países occidentales.

Pero ¿Que es washlet? Un washlet es, en esencia, un asiento de inodoro con función de lavado. Puede instalarse sobre un inodoro convencional o formar parte de un sanitario inteligente completo. Su rasgo principal es una boquilla que expulsa agua para la higiene íntima, los modelos más simples permiten regular la presión del agua. Los más avanzados suman temperatura ajustable, secado con aire caliente, asiento calefactado, desodorización, luz nocturna, mando a distancia, autolimpieza de la boquilla e incluso sensores que levantan la tapa cuando alguien se acerca.

Lo que hace la diferencia con el bidé tradicional está en el espacio y la integración, el bidé ocupa otro artefacto dentro del baño, el washlet, en cambio, concentra las dos funciones en el mismo lugar. Por eso resulta especialmente atractivo en viviendas pequeñas o reformas donde no hay sitio para sumar una pieza sanitaria más. Actualmente, en España tiene una relación histórica con el bidé, pero muchos baños modernos ya no lo incluyen, en pisos pequeños, reformas rápidas o viviendas nuevas, el espacio suele ser el primer sacrificio, ahí el washlet aparece como una solución intermedia: mantiene la limpieza con agua sin necesitar otro sanitario, también pesa un cambio cultural, después de años de ver inodoros japoneses como una rareza de hoteles de lujo o vídeos curiosos de internet, cada vez más personas los entienden como una mejora práctica. No solo por comodidad, sino por higiene, el argumento es sencillo: si para limpiar otras partes del cuerpo usamos agua, ¿por qué en el baño depender únicamente del papel? Esa pregunta, que durante años sonó extraña en algunos países, empieza a ser más común.

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