Actualmente, la música tropical latinoamericana ostenta de una voz femenina que se mantiene vigente por décadas y tendencias, una voz muy sensual y sugerente (y nunca explícita, aclara). Es la de la cantante venezolana Lisbeth Freitez, universalmente conocida como Liz, desde que empezó su carrera musical, pasando por Los Melódicos, hasta su faceta solitaria destacándose en el merengue, sin duda ella ha sido la nota musical de las rumbas de múltiples generaciones. No obstante, para la artista, el secreto de su permanencia no está en una fórmula complicada, sino en tres pilares fundamentales: “la constancia en lo que haces, la perseverancia y, por supuesto, la disciplina”. En su opinión, el verdadero reto de un artista no es alcanzar el éxito, sino “mantenerte, seguir ofreciéndole al público ritmos buenos, ritmos contagiosos, ritmos que definitivamente pasen a la historia”. En cuanto a su presente musical, la artista comparte que todavía tiene muchos géneros por explorar.

Hoy en día, coquetea con el regreso de ritmos como la lambada y la cumbia, que la catapultaron en sus inicios (inolvidables son Bailando lambada, Zúmbalo, Mi corazón nene). Pero también tiene un proyecto que la entusiasma especialmente: grabar un disco de boleros, género que confiesa amar. ¿Ha considerado el reguetón? Lo respeta, responde; es más, reconoce que existen excelentes exponentes, aunque considera que la música latina ofrece muchas otras posibilidades. Sin embargo, uno de los sellos más reconocibles de Liz ha sido siempre su sensualidad vocal, la cantante aclara que esa característica surgió de manera natural desde sus primeros años en la música. Ingresó muy joven a Los Melódicos (tendría entre 17 o 18 años); al grabar sus primeras canciones, confiesa, todavía no había tenido experiencias sentimentales que correspondan con las letras que interpretaba, por eso define aquella sensualidad como “muy genuina” e incluso inocente, con el paso del tiempo, esa inconfundible voz se convirtió en parte esencial de su identidad artística.


Recientemente, Liz está difundiendo su último hit, Soltera. Su más reciente canción tiene un mensaje que gira alrededor del amor propio y de aprender a cerrar ciclos. “Lo importante es enamorarse de uno mismo, perdonarse uno mismo para uno poder amar y perdonar a los demás”, explica. La artista también reivindicó la independencia femenina y sostuvo que las mujeres deben descubrir nuestro propósito y reconocer nuestros talentos. Liz aprovechó este espacio para referirse sobre el difícil momento que atravesó Venezuela tras los terremotos que afectaron al país. La cantante, quien vive en Caracas, reconoce que la experiencia fue dolorosa y que nadie está preparado para afrontar una tragedia de esa magnitud. “Gracias a Dios, debo darle gracias a Dios que hoy por hoy estamos aquí vivos, sanos, pero hubo mucha pérdida humana”, señala. La situación le dejó una enseñanza espiritual: “La vida es una… no sabemos qué va a pasar”, por lo que considera fundamental mantenerse “apegado a Dios”. Para Liz, estos acontecimientos también recuerdan que “no somos nada sin él” y que, si se ha recibido un don, hay que “seguirlo usando”.
Finalmente, la intérprete adelanta que entre sus proyectos está una gira en la región. Aunque no se ha confirmado fecha para Ecuador, definitivamente está entre sus planes regresar al país; es más, su expectativa es cantar en nuestro territorio entre noviembre y diciembre, que coincide con toda la temporada de fiestas. Liz asegura que todavía tiene mucho por cantar. Su objetivo es sencillo: seguir haciendo música, recorrer escenarios y, como ella misma dice, “seguir brindando música”.