Con el inicio de la gira de La Oreja de Van Gogh resultó no ser el esperado, pues la vocalista Amaia Montero, quien regresó a la formación original tras casi dos décadas, recibió críticas por desafinar en su primera presentación. Para el segundo concierto en el BEC, la banda donostiarra realizó modificaciones significativas en el repertorio, aunque los ajustes durante una gira son habituales, en esta ocasión la estructura cambió notoriamente. El repertorio pasó de 25 a 22 canciones, eliminando los temas Adiós, La niña que llora en tus fiestas y Todos estamos bailando la misma canción.
El tema Todos estamos bailando la misma canción, que Montero interpretó desde una plataforma elevada a 5 metros de altura sujeta por un arnés, resultó un auténtico desastre. Tras la actuación, la cantante reconoció su incomodidad y se disculpó ante el público, acompañada por el teclista Xabi San Martín. Estos cambios también redujeron la presencia de temas de la etapa de Leire Martínez, dejando fuera varios éxitos, la eliminación de Todos estamos bailando la misma canción, presentada originalmente por Montero en Nochevieja, es el cambio más destacado. En el primer concierto se cantó desde la plataforma elevada, pero para la segunda fecha fue retirada del programa.

Además, se eliminó la versión de Nothing compares 2U, tema con el que Montero fue descubierta por la banda y que en la primera noche presentó casi a capella. El repertorio final mantuvo la estructura en bloques temáticos, pero los ajustes afectaron tanto a las canciones de Leire Martínez como a las de Montero. Títulos como Inmortal, Cometas por el cielo y Jueves esta última dedicada a las víctimas del 11 de marzo tampoco se interpretaron. En el segundo concierto, la plataforma elevada volvió a utilizarse, pero esta vez para interpretar Mariposa, con proyecciones de alas en las pantallas del recinto que acompañaron la interpretación.
Sin embargo, Amaia Montero se mostró más segura sobre el escenario, sin los titubeos del día anterior, según imágenes difundidas en redes sociales. La cantante vistió de amarillo, color que suele asociarse a supersticiones de mala suerte en el espectáculo, lo que subrayó su confianza. Durante los bises, apareció con una camiseta que decía: “tenemos el récord del mundo en querernos”, frase extraída de la canción Rosas.