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En la última década, Ecuador pasó de ser un espectador modesto a una de las canteras más codiciadas de Sudamérica. El éxito de figuras como Willian Pacho (PSG) y Moisés Caicedo (Chelsea) puso al país en la vitrina de los cazatalentos.
Además, el mercado cambió: los clubes del exterior buscan jugadores cada vez más jóvenes. Desde 2016, 38 futbolistas de 20 años o menos fueron vendidos al extranjero.
Los clubes que más negociaron son:

- Independiente del Valle (26 de los 38)
- Liga de Quito
- Barcelona
- Aucas
- Universidad Católica
- Emelec

En cinco casos de IDV (Kendry Páez, Justin Lerma, los gemelos Edwin y Hólger Quintero, y Deinner Ordóñez), los acuerdos se cerraron cuando los jugadores tenían solo 16 años. Páez y Lerma se fueron al cumplir los 18 al Chelsea y al Borussia Dortmund, respectivamente; los demás partirán en próximas temporadas.

El 1 de septiembre de 2026, último día del mercado de fichajes en Europa, Independiente del Valle (IDV) anunció la venta del delantero Juan Riquelme Angulo al Sunderland FC de Inglaterra. El club vendió el 80% de sus derechos por USD 8 millones. Angulo jugó 23 partidos y marcó siete goles con el equipo rayado. Su proyección sigue creciendo: el 5 de octubre, en Tokio, anotó su primer gol con la Selección mayor en el triunfo ante Panamá, durante la gira por Asia.
Aunque la operación fue exitosa, en IDV queda la sensación de que pudo quedarse más tiempo. Andrés Larriva, directivo del club, explicó que querían contar con él al menos hasta diciembre, cuando terminaran la LigaPro y la Copa Libertadores, pero que a veces el club, el jugador y su entorno piensan distinto.
¿Por qué buscan jóvenes?
Según Larriva, el fútbol europeo necesita mantener a flote su economía y un jugador ya consagrado resulta inalcanzable. Los precios lo demuestran: el Como pagó USD 67 millones por Nico Paz, el Chelsea desembolsó USD 146 millones por Moisés Caicedo y el Atlético de Madrid rechazó USD 100 millones del Barcelona por Julián Álvarez.
Jugadores jóvenes transferidos desde 2026

Para los dirigentes, las ventas son necesarias, pero dejan vacíos en la cancha:

Liga de Quito: su presidente, Isaac Álvarez, reconoce que «no los podemos disfrutar», aunque cree que no se les puede cerrar la puerta a los jugadores. Este año cedió a préstamo al lateral Josué Caicedo al FC Barcelona (con opción de compra de USD 2,8 millones) y recibió con beneplácito el traspaso de Nilson Angulo al Sunderland, pues conservaba el 25% de sus derechos. También intentó retener al mediocampista Juan Sebastián Rodríguez, pero no pudo porque el libro de pases ya estaba cerrado y no tenía otro jugador en esa posición.

Aucas: convirtió la venta de jugadores en un modelo de negocio para esquivar la crisis. Vendió a Snayder Porozo (19 años) al Royal Antwerp de Bélgica y a Virgilio Olaya (18 años) a Los Ángeles FC. Su técnico, Norberto Araujo, admite que los jóvenes «se quedan muy poco tiempo» y que los clubes deben vender para capitalizarse. Ya trabaja en el siguiente prospecto, el defensa Álex Zova (20 años), a quien prepara física y tácticamente para jugar en varias posiciones.
El reto emocional del jugador joven
El desafío no es solo deportivo. Pablo Trobbiani, técnico de Barcelona SC, explica que al debutar un chico suele rendir bien siete u ocho partidos por pura adrenalina, y luego sufre un bajón normal de cuatro o cinco fechas por el desgaste emocional.
Por eso, la industria enfrenta un doble reto: no solo exportar talento, sino proteger a la persona detrás del atleta. En IDV, por ejemplo, duplicaron las porciones de proteína en la dieta de los canteranos para igualar el nivel físico europeo e incorporaron tutores académicos, de modo que los jóvenes viajen al exterior con su título de bachiller.