Este viernes, la FIFA designó al francés François Letexier como el árbitro principal para el partido entre Ecuador y Costa de Marfil en el Mundial 2026, luego de que el inglés Michael Oliver fuera reemplazado por una lesión menor, la decisión pone en escena a uno de los jueces más destacados del arbitraje europeo en la actualidad. A sus 36 años, Letexier se ha consolidado como una de las principales figuras arbitrales de la UEFA. Internacional desde 2017, el francés ha dirigido encuentros de máxima exigencia tanto en competiciones europeas como en torneos de selecciones, ganándose la confianza de los organismos que regulan el fútbol internacional.
Cabe destacar, en la temporada más reciente estuvo al frente de ocho partidos de la Champions League, incluido el compromiso entre Benfica y Real Madrid por los dieciseisavos de final, en aquel encuentro estuvo marcado por la controversia generada por los presuntos insultos racistas de Gianluca Prestianni hacia Vinícius Jr., un caso que posteriormente derivó en una ampliación de la sanción disciplinaria contra el futbolista argentino. Su ascenso en el arbitraje europeo quedó ratificado en 2024, cuando fue elegido para dirigir la final de la Eurocopa entre España e Inglaterra, uno de los partidos más importantes del calendario internacional. Además, integró la terna arbitral de la final de la Champions League de ese mismo año entre Manchester City e Inter de Milán, donde se desempeñó como cuarto árbitro.

Mientras que, en su perfil disciplinario, Letexier registra un promedio de 4,2 tarjetas amarillas por partido y 0,17 tarjetas rojas por encuentro, números que reflejan un árbitro de criterio firme, pero sin una tendencia excesivamente sancionadora. Su estilo suele combinar el control del juego con la búsqueda de fluidez en el desarrollo de los partidos. Con este historial, el francés asumirá la responsabilidad de impartir justicia en un encuentro clave para las aspiraciones de Ecuador y Costa de Marfil, en un duelo que marcará el debut de ambas selecciones en el Mundial 2026. Su experiencia en finales y partidos de alta presión lo convierten en una de las apuestas más sólidas de la FIFA para la cita mundialista.
