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La Strade Bianche 2026 se celebró este sábado, 7 de marzo, como la primera gran clásica de la temporada. En el sterrato de la Toscana se produjo el debut de Tadej Pogacar esta temporada, con el esloveno buscando la victoria junto a Isaac del Toro, y contra rivales de la talla de Paul Seixas, Tom Pidcock o Wout van Aert. Y los resultados estuvieron a la altura de la importante cita del calendario.

Pese a que la carrera parecía estar más abierta por ser la primera actuación de Pogacar esta temporada, la estrella de UAE Team Emirates XRG se encargó de arruinar las esperanzas de sus rivales en el Monte Sante Marie. El bicampeón del mundo atacó a 80 kilómetros de meta y, después de soltar a Seixas como último hombre en pie, protagonizó una larga cabalgada en solitario hacia la victoria.

Por detrás, Paul Seixas e Isaac del Toro fueron los mejores del resto, completando ambos el podio de la carrera. El francés sigue despuntando como una gran estrella de futuro, mientras que lo del campeón de México es una realidad desde hace tiempo.
Respecto a su desarrollo, la Strade Bianche 2026 comenzó con unos primeros kilómetros muy caóticos. El pelotón rodó compacto al inicio, aunque pronto llegó una caída múltiple a 201 km de meta que afectó a siete corredores. La lucha por formar la escapada fue durísima y no permitió que ningún grupo se consolidara durante muchos kilómetros.

Tras numerosos intentos, a 165 km de meta nueve corredores lograron abrir hueco y finalmente formar la fuga: Tibor del Grosso, Martin Marcellusi, Jack Haig, Patrick Konrad, Samuele Zoccarato, Adrien Boichis, Anders Foldager, Tim Rex y Davide Toneatti. El grupo llegó a superar el minuto de ventaja y se acercó a los dos minutos, pero el control del pelotón —con el UAE Team Emirates XRG tirando— impidió que la escapada se marchara demasiado.
Con el paso de los sectores de sterrato, la carrera se fue tensando. A medida que se acercaban los tramos decisivos, el margen de la fuga fue reduciéndose hasta que el pelotón terminó neutralizándola justo al comenzar el durísimo sector de Monte Sante Marie, a 83 kilómetros de meta.


En ese momento comenzó la verdadera selección. El UAE endureció la carrera con un ritmo brutal impuesto por Jan Christen, lo que provocó numerosos cortes en el grupo principal. Al final del movimiento, solo nueve corredores quedaron en cabeza: Pogacar, Del Toro, Seixas, Pidcock, Matteo Jorgenson, Romain Gregoire, Paul Lapeira y Jordan Labrosse, mientras que Van Aert quedaba cortado.
Poco después llegó el primer gran ataque. A 80 km de meta, Pogacar lanzó una aceleración demoledora. Solo Paul Seixas logró responder inicialmente, mientras Isaac del Toro intentaba seguirles desde atrás. Sin embargo, el esloveno terminó soltando al francés apenas dos kilómetros después y se marchó en solitario.

Con 72 km por delante, Pogacar lideraba la carrera mientras los perseguidores intentaban organizarse. Seixas y Del Toro formaron el primer grupo perseguidor, seguidos por Pidcock, Jorgenson y Gregoire. Más atrás, otro grupo trataba de reaccionar con un movimiento de Ben Healy al que se unieron Van Aert, Pello Bilbao, Andreas Kron y Tobias Johannessen.
A 62 kilómetros de meta, la situación de carrera dejaba a Pogacar en cabeza, con Seixas, Del Toro, Pidcock, Jorgenson y Gregoire a poco más de 1 minuto, y por detrás el grupo de Healy a minuto y medio. Aún quedaba mucho, pero la sensación era que nadie podía evitar ya una nueva victoria histórica del mejor corredor del planeta.

Justo cuando la carrera iba a entrar en la barrera psicológica de los últimos 50 kilómetros, los dos grupos perseguidores se unificaron en uno solo, que tenía 1 minuto y 20 segundos de desventaja sobre Tadej Pogacar. Ahí se podría empezar a hacer daño al esloveno. Pero no hubo nada que hacer.
Al final, pese a que se intentó por detrás de todas las maneras, la Strade Bianche volvió a ofrecer un espectáculo mayúsculo: polvo, ataques lejanos y un Pogacar decidido a construir otra exhibición histórica en los caminos blancos de la Toscana. El corredor de UAE se llevó su primer triunfo de la temporada y en su primer día sobre la bicicleta, totalmente imparable.
