Roberta Zambrano, candidata de ADN a la Alcaldía de Esmeraldas, generó críticas tras contar que copiaba en el colegio y afirmar que incluso aconseja hacerlo para aprobar. Expertos analizan el impacto político y educativo de sus declaraciones.
“En política, no toda exposición es buena”, dice Ignacio Loor Vera, consultor en estrategia y comunicación política. Y esta vez, Roberta Zambrano consiguió exposición de sobra: un relato sobre cómo hacía trampa en el colegio terminó convertido en una ola de críticas.
La escena ocurrió este miércoles, en la Universidad Técnica Luis Vargas Torres de Esmeraldas. Zambrano, que dejó hace apenas una semana la Prefectura de la provincia verde después de siete años consecutivos en el cargo, ahora busca la Alcaldía de la ciudad bajo la bandera de ADN, el partido oficialista.
Frente al público, la candidata rebobinó hasta sus años de colegio. Recordó cómo copiaba en una lección junto con una amiga y detalló hasta la forma en que utilizaban una ‘polla’. “¿Que yo copié? ¡Sí, copié! ¿Y qué pasa?”, dijo.
Después contó que incluso les ha dicho a sus hijos que, si “no les da la cabeza” para aprobar un examen, copien. Lo importante, según su relato, es pasar de grado.
Y entonces, ramató: “El mejor alumno del colegio no es el mejor de la universidad, y el mejor de la universidad no es mejor de profesional. Véanme donde estoy: copiona, pero prefecta”.
Roberta Zambrano habría cruzado una línea
Para Loor Vera, el problema no está en que Zambrano hable de manera informal. Esa ha sido, precisamente, una característica de su comunicación política. El tropiezo aparece cuando “ella pasa a la línea de un lenguaje popular hacia un tema más de valores”. A su juicio, la candidata terminó transmitiendo que la deshonestidad puede formar parte del camino hacia el éxito.
Loor considera que el episodio puede golpear especialmente entre los electores indecisos y más informados, que podrían no sentirse identificados con ese mensaje. También cree que Zambrano debería ofrecer una disculpa y cortar rápidamente la polémica.
Carlos Romero
No cree que un asesor serio de comunicación política le hubiera recomendado pronunciarla.
El problema adicional es que la frase ya tiene vida propia. Es corta, provocadora y fácil de recordar; exactamente las características que pueden convertir una declaración en munición electoral.
“Más gente te conoce por algo negativo”, advierte Loor. Y un adversario, agrega, podría atacar justo allí.
Preocupación por la ética
Desde el aula, Mariana Rivera, experta en educación de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), observa el episodio desde otra perspectiva. Para ella, copiar no es únicamente incumplir una regla: también revela un problema en el proceso de formación.
Cuando un estudiante recurre a una trampa, explica, hay que preguntarse qué herramientas le están faltando para resolver el reto que enfrenta. Pero también existe una “alta preocupación por los temas éticos”.
La frase dirigida a los hijos de Zambrano adquiere, en ese contexto, un peso distinto. Para Rivera, los adultos funcionan como referentes y sus palabras pueden convertirse en modelos de conducta para las nuevas generaciones.
El obstáculo aparece cuando aprobar, avanzar o conseguir un resultado comienza a pesar más que la manera de conseguirlo.
“Querer lograr algo puede hacer que nuestra ética esté comprometida”, explica la docente, quien además advierte que la presión por las calificaciones y el éxito inmediato puede alimentar esa lógica.