Según datos del Departamento de Estado estadounidense, el operativo contó con el respaldo de la Sección de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL, por sus siglas en inglés) y la participación directa de fuerzas de seguridad colombianas. El cargamento incautado fue destruido en el lugar y su valor en el mercado ilegal fue estimado en aproximadamente 441 millones de dólares.
Las autoridades señalaron que los detenidos operaban el submarino al momento de la intervención, aunque no se precisó el punto exacto del operativo ni el país en el que enfrentarán cargos. A diferencia de acciones previas en la región, esta intervención priorizó la captura de los tripulantes sin que se reportaran víctimas mortales.
La operación se produce pocos días después del encuentro sostenido en Washington entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, quienes acordaron reforzar la cooperación bilateral para frenar el tráfico de drogas y las redes criminales transnacionales. Se trata de la primera acción de este tipo anunciada tras esa reunión oficial.
Desde septiembre de 2025, Washington ha intensificado su ofensiva contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Pacífico y el Caribe, una campaña que ha incluido ataques armados y ha dejado más de un centenar de fallecidos. En este contexto, la reciente operación marca un giro en la estrategia, al combinar interdicción marítima con detenciones para el procesamiento judicial de los presuntos responsables.