Sigue inestabilidad en las cárceles

¿Por qué las mafias tienen tanto poder en la cárcel?

Existen muchos factores que el SNAI ha analizado. Sin embargo, hay una razón de la que poco se habla: la inestabilidad de las autoridades, especialmente en el cargo de Director. En un año y medio, la cárcel de Cotopaxi ha tenido siete directores. Eso significa que, en promedio, cada autoridad ha estado un poco más de dos meses. 

En la lista de directores fugaces están Marco Limaico, Valeria Balseca, Bolívar Garzón, Víctor Andrade, Luis Paredes, José Arévalo y Washington Escobar. Este último inició sus funciones este mes.

Según los documentos oficiales de transparencia, la mayoría tuvo un sueldo de USD 2 418. Pero su breve paso en la Dirección de la cárcel ha hecho que los trabajos y proyectos de rehabilitación no se desarrollen de forma adecuada. 

De hecho, esta cárcel aún no cuenta con un sistema de vigilancia total. Tampoco hay inhibidores de señal y los escáneres en los accesos están obsoletos.

Existen zonas comunes donde no hay seguridades o que resultaron destruidas en los distintos amotinamientos registrados.

Así lo revelaron los miembros de la Comisión de Pacificación de las prisiones. En su informe detallaron que esa cárcel aún tiene un elevado hacinamiento.

Informes de derechos humanos también indican que existen daños en el sistema de alcantarillado, agua potable y sanidad. 

Los guías penitenciarios, que laboran en ese penal, afirman no tener el control de las celdas.

Lo mismo dicen los funcionarios que trabajan en la parte administrativa. Los abogados de los detenidos también conocen todo lo que ocurre adentro de la cárcel. 

Según relatos de estas personas, en el interior los presos se dividen en tres: los cabecillas, sus aliados y las ‘chachas’. Así son conocidos los reos que no tienen dinero y que se convierten en sirvientes de los líderes. En este grupo también están expolicías y exmilitares, que cumplen penas por varios delitos. 

Quienes habitan o visitan la cárcel de Cotopaxi saben que el control es mínimo.

Las bandas se han apoderado de espacios como el centro de visitas, trámites penitenciarios, enfermería e incluso controlan la entrega de comida y suministros. En ese centro los presos tienen celulares, acceso a Internet y computadoras.

Las bandas poseen las llaves de los candados de las celdas y de los pabellones. Las autoridades del sistema carcelario (SNAI) y del Ministerio del Interior son las únicas que han negado esta realidad.

De hecho, las cifras oficiales de los centros de detención del Ecuador señalan que durante la presente gestión se incrementaron los crímenes en las cárceles. El SNAI ha sumado ya 410 muertes en los centros carcelarios de todo el país. 

En la prisión de Cotopaxi se han registrado 44 muertes violentas. Una de las últimas ocurrió hace una semana. Un hombre apareció sin signos vitales en uno de los pabellones de máxima seguridad.

FUENTE: EL COMERCIO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *