En la firma del acuerdo con el correísmo el último sábado, el dirigente de la Conaie, Leonidas Iza, dejó claro a Luisa González que no dudará en liderar movilizaciones callejeras si no cumple lo ofrecido.
«Al momento que no sean cumplidos sobre lo que acuerda, serán movilizaciones permanentes», aseguró Iza.
No es una advertencia vacía si se considera que en los últimos seis años y ya con Iza en la dirigencia indígena, hubo dos grandes movilizaciones cuya factura ha sido millonaria para el país.
La primera ocurrió en octubre de 2019, cuando Iza acompañó a Jaime Vargas, entonces presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), en violentas manifestaciones contra el Gobierno de Lenín Moreno. Su objetivo era oponerse a la eliminación del subsidio a los combustibles.
Bloquearon carreteras, destruyeron bienes del Estado, dejaron sin agua a Ambato, crearon zozobra en la población y paralizaron ciudades. El epicentro fue Quito. Ese bloqueo sin precedentes duró 12 días y por diversos motivos murieron 8 personas.
Las pérdidas sumaron USD 821 millones, según el Banco Central; el comercio formal e informal y las industrias salieron ampliamente perjudicados. El daño más grave fue el incendio en el edificio de la Contraloría General del Estado.
Se destruyeron bienes públicos en el parque El Arbolito y otras zonas del Centro Histórico de la capital. Con Quito y otras ciudades tomadas como rehén, el Gobierno finalmente cedió a los pedidos del movimiento indígena.
En ese caos, se forjó el perfil político de Leonidas Iza y en el 2021 se convirtió en el nuevo Presidente de la Conaie. En febrero de ese año, se benefició de una amnistía que, gracias al correísmo, le otorgó la Asamblea Nacional, 260 personas obtuvieron en los hechos un perdón por delitos que iban desde la paralización de servicios públicos hasta delincuencia organizada.
A Guillermo Lasso, que se posesionó en mayo de 2021, como Presidente de la República, Leonidas Iza aplicó la misma receta. Insistió en congelar el precio del galón de diésel a USD 1,50. Los intentos oficiales de dialogar fracasaron y el caos volvió a las calles en junio de 2022. El paro nacional se extendió durante 18 días.
Se repitió el escenario de violencia. Bloqueo de alimentos, cortaron señal de antenas de televisión y radio, hasta prohibieron el paso de ambulancias, bienes del Estado destruidos y pérdidas por USD 1 115 millones, según los cálculos del Banco Central. En este evento también hubo seis muertos.
Por eso, la advertencia de Iza de volver a las calles en caso de incumplimientos del próximo Gobierno es una amenaza para todos y lleva a revivir momentos que al país le han costado lágrimas, producción y dinero.