España halla droga en latas de atún

  • EFE

La Guardia Civil española intervino en el Puerto de Algeciras (sur) casi 2,5 toneladas de cocaína ocultas en latas de atún en un contenedor procedente de Ecuador, una operación en la que se detuvieron a 15 personas. El hecho se registró el 5 de marzo del 2023.

El operativo formaba parte de la investigación iniciada contra un entramado criminal asentado en la localidad de Castro Urdiales, en el norte de España, según las autoridades.

A los responsables detenidos se les acusa también del blanqueo de 1,5 millones de euros a través de cuentas bancarias y neobancos, así como varios inmuebles, informó este domingo la Guardia Civil.

En los registros se descubrió un laboratorio de corte de cocaína en el que se localizó todo el material necesario para la manipulación de la droga, así como más de 600 gramos de cocaína en roca, varias armas de fuego, cantidades menores de hachís y de anfetamina, 20.000 euros en efectivo, tres vehículos de alta gama y un cuarto vehículo de gran valor que contaba con un señalamiento policial por sustracción.

Cuál es la valoración de la droga

El total de la valoración policial de la droga intervenida asciende a más de 87 millones de euros. La operación se había iniciado en febrero de 2022, cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia del citado entramado criminal, asentado en Castro Urdiales, dedicado a la estafa masiva a entidades bancarias.

Los investigadores constataron que esta organización llevó a un grupo de colombianos. Esto con la intención de crear un núcleo de seguridad y de establecer la logística necesaria para introducir cocaína por el puerto de Algeciras.

La Guardia Civil logró identificar a esos ciudadanos y comprobó que estaban relacionados directamente con laboratorios clandestinos de cocaína en Colombia. Así también como con una red de sicarios y personas huidas de la justicia de Estados Unidos.

Los cabecillas de la organización colocaban a testaferros al frente de una red de empresas cuyo único fin era establecer una actividad ficticia, amparada en todo tipo de detalles fraudulentos, para justificar la solicitud de créditos de cantidades muy elevadas a entidades bancarias. El dinero se distribuía, de manera automática, a otras empresas de la red, con cuentas tanto en España como en el extranjero.

La red hacía uso del capital a través de tarjetas de crédito de empresas de tecnología financiera o neobancos. Además, llevaban una vida rodeada de lujos, con vehículos de alta gama conseguidos a través de estafas a empresas de leasing (arrendamiento financiero).

También se está investigando la red de estafas a bancos, ya que se ha determinado la existencia de al menos 34 entidades bancarias perjudicadas, multitud de empresas de “leasing” de vehículos, así como un gran perjuicio económico aún por determinar.