CRS Bellavista presenta deficiencias

La mayoría de cámaras están averiadas o sin funcionamiento. De hecho, los enfoques de las pocas grabaciones son alejadas a las celdas y pasillos. Mientras que lugares como los patios y las entradas son monitoreados por un circuito cerrado.

La falta de estos equipos influye en el control para evitar enfrentamientos. Según los agentes, las masacres se planifican con al menos tres días de anticipación. En ese tiempo, los jefes de las organizaciones criminales buscan aliados y armas de fuego. También se abastecen de municiones y calculan las horas de cambios de turnos para atacar a sus enemigos.

Los guías penitenciarios admiten que la falta de control a través de cámaras es una falla que influye para que ocurran motines y matanzas.

En ese centro existirían más de 40 cámaras, pero no tienen micrófonos. “Las celdas son sitios a los que nosotros por seguridad no accedemos. Allí se planifican todos los ataques y se esconden los armamentos”, señala un guía.

Ese mecanismo lo aplican las mafias en otras cinco cárceles del país. La Fiscalía corrobora que la falta de cámaras de seguridad hace que sea muy difícil identificar a los responsables de las masacres. Desde el 2021, en las cárceles del país se han asesinado a más 400 presos y por esos crímenes apenas hay seis procesados.

A eso se debe el reclamo de organismos de Derechos Humanos y familiares de los detenidos que dicen que la mayoría de asesinatos están impunes.

El SNAI ha confirmado que más de 1 200 cámaras a escala nacional están dañadas o en pésimo estado.
La falta de esos elementos de monitoreo también genera que los agentes no puedan acceder a controles dentro de las celdas. Esa es la segunda falla de control que influye en los crímenes.

La tercera falla de control es Inteligencia policial y militar. En cada centro de privación existen grupos de agentes que se encargan de conocer los movimientos de las mafias. Y esos agentes dicen que la falta de equipos y de acceso a celdas imposibilita su tarea.

En Santo Domingo, sí había alertas de nuevos enfrentamientos y reagrupación de bandas. Por eso, tenían ubicados a los cabecillas de cada red y habrían estado separados. Pero el día de la masacre, evadieron todos los controles.

Pese a las fallas, la Policía ha confirmado que mantendrán al equipo que estaba custodiando el centro. La institución dice que su relevo se realiza cada seis meses.

Ahora, los cuerpos de Inteligencia han reforzado su trabajo en los demás centros carcelarios.

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