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El calendario de Primoz Roglic en 2026 será uno de los más atípicos que se recuerdan para un aspirante a una gran vuelta. El esloveno confirmó durante la Tirreno-Adriático que no competirá entre el Tour de Romandía y LaVuelta, una pausa que le mantendrá fuera de las carreras durante cerca de tres meses y medio.
La decisión, según explicó el propio corredor del Red Bull-BORA-Hansgrohe, es personal. “Lo decidí yo, aunque lo hablamos con el equipo. Me gustaría estar en casa un tiempo. Hace mucho que no estoy allí y quiero pasar más tiempo con mi familia”, confesó a medios eslovenos.

De este modo, Roglic cerrará su primera parte del año con un calendario muy reducido. Tras la Tirreno-Adriático, su programa incluye únicamente la Itzulia Basque Country (6-11 de abril) —una carrera que ya ha ganado en dos ocasiones— y el Tour de Romandía (28 de abril-3 de mayo), donde ejercerá como co-líder junto a Florian Lipowitz. Después desaparecerá del calendario hasta finales de agosto, cuando arrancará LaVuelta.
Un calendario extraño

La decisión también refleja el nuevo equilibrio interno dentro del equipo alemán. La llegada de Remco Evenepoel y el ascenso de jóvenes como Lipowitz o Giulio Pellizzari han redistribuido los liderazgos. Evenepoel apunta al Tour de Francia, mientras que Pellizzari y Jai Hindley tendrán protagonismo en el Giro. En ese contexto, Roglic tendrá libertad total para centrarse exclusivamente en la ronda española.
El esloveno, de 36 años y con cuatro Vueltas en su palmarés, regresará así a su carrera fetiche con un objetivo claro: romper el récord histórico que comparte con Roberto Heras y lograr una quinta victoria absoluta.

Su calendario previo a LaVuelta será, en cualquier caso, mínimo. Si no hay cambios, llegará a la salida con apenas 19 días de competición en toda la temporada: Tirreno-Adriático, Itzulia y Romandía.
La decisión también alimenta las dudas sobre su futuro. En su último año de contrato y con el ciclismo cada vez más dominado por generaciones más jóvenes y un calendario cada vez más exigente, Roglic dejó entrever cierta reflexión vital sobre su momento.

“Es parte de la vida”, admitió. “Uno nace una sola vez y luego las cosas cambian. Son etapas y hay que disfrutar de cada una”. Entre el foco total en LaVuelta o el inicio de una despedida silenciosa, el esloveno abre un paréntesis inédito en su carrera. Uno que, al menos por ahora, quiere dedicar lejos del pelotón. Cerca de casa. Y de su familia. El tiempo dirá sí, como parece, este podría ser su último año en el pelotón.