El presidente Daniel Noboa llegó a la Asamblea General de las Naciones Unidas con una propuesta concreta para enfrentar al crimen organizado transnacional: tres acciones que, según planteó, deben fortalecer la capacidad de los Estados para anticiparse a las estructuras criminales que operan más allá de sus fronteras.
Durante su intervención, este miércoles, 23 de septiembre, en el debate general del 81.º periodo de sesiones de la ONU, el mandatario sostuvo que las organizaciones criminales ya funcionan con una lógica internacional y que los Estados deben avanzar en mecanismos de cooperación que estén a la altura de esa realidad.
“Las armas que llegan a nuestras calles cruzaron varios países. El dinero que financia a las mafias se lava lejos de donde se comete el crimen”, señaló Noboa. Añadió que las rutas del narcotráfico, la trata de personas y la minería ilegal atraviesan continentes y que las organizaciones criminales comparten rutas, logística, finanzas y tecnología.
Para el presidente, esta situación obliga a dejar de abordar al crimen organizado únicamente como un problema policial. Cuando estas estructuras controlan territorios y penetran instituciones, afirmó, sustituyen a la autoridad legítima, erosionan el Estado de derecho y pueden desestabilizar sociedades enteras.
¿Cuáles son las tres propuestas de Ecuador?
En ese contexto, Noboa presentó las tres propuestas que Ecuador busca impulsar dentro del sistema de Naciones Unidas.
La primera es un mecanismo internacional para rastrear y congelar los flujos financieros ilícitos del crimen organizado transnacional. El mandatario planteó que, si el dinero constituye el combustible de estas estructuras, los Estados deben tener herramientas para seguir su recorrido y actuar sobre esos recursos, independientemente del lugar en el que circulen.
La segunda propuesta es una plataforma permanente de intercambio de información entre policías, fiscalías y unidades de inteligencia financiera. El objetivo, explicó Noboa, es que los países puedan compartir información de manera permanente y anticiparse a las operaciones de las organizaciones criminales, en lugar de reaccionar después de que los delitos se hayan cometido.
La tercera acción está vinculada directamente con la iniciativa ONU 80. Ecuador propone que el crimen organizado transnacional sea incorporado como una prioridad de prevención de conflictos y que Naciones Unidas tenga capacidad para apoyar a los Estados que soliciten cooperación.
Noboa remarcó que estas propuestas no buscan reemplazar la acción de los Gobiernos nacionales. “No pedimos que otros actúen en lugar de los Estados. Pedimos cooperación solicitada, con pleno respeto a la soberanía de cada nación y con resultados que se puedan medir”, afirmó.
El planteamiento ecuatoriano forma parte de un discurso en el que Noboa también vinculó la seguridad con el desarrollo. Sostuvo que recuperar la seguridad significa generar condiciones para que los jóvenes accedan a educación y empleo, las familias puedan emprender y las empresas inviertan.
El mandatario también incluyó en su intervención la lucha contra la pesca ilegal y la minería ilegal. Mencionó a las islas Galápagos y a la Amazonía ecuatoriana como espacios afectados por actividades que, según señaló, utilizan lógicas y financiamiento similares a otras formas de delincuencia organizada.
Además, planteó que la agenda internacional debe considerar las vulnerabilidades de los países de renta media, promover un comercio abierto y equitativo y establecer una gobernanza internacional para la inteligencia artificial que permita aprovechar sus beneficios sin profundizar las desigualdades.
“La seguridad no es un fin en sí mismo. Es la condición para que un país pueda florecer”, afirmó el presidente.
Noboa cerró su discurso con un llamado a fortalecer la cooperación internacional: “Las mafias ya se coordinaron. Nos toca a nosotros hacerlo mejor”.