La IA analiza automáticamente las deposiciones y orina del inodoro.

Actualmente, controlar la salud intestinal implicaba recordar cuántas veces fuimos al baño, observar las deposiciones o llevar una muestra al médico, para alguien con estreñimiento crónico o síndrome del intestino irritable, hacerlo durante semanas puede convertirse en una tarea bastante tediosa. Ahora, la industria tecnológica cree haber encontrado una solución, como hacer que el propio inodoro lleve el registro, durante los últimos meses han aparecido dispositivos capaces de utilizar cámaras, sensores ópticos, análisis químico e inteligencia artificial para estudiar automáticamente lo que dejamos en el baño y enviar los resultados a una aplicación. Empresas como Throne Science, Kohler, Withings y TOTO ya están desarrollando productos alrededor de esta idea. De manera que uno de los ejemplos más llamativos es Throne One, un dispositivo de 399,99 dólares que se coloca sobre un inodoro convencional, utiliza sensores y una cámara orientada exclusivamente hacia el interior de la taza para registrar aspectos como frecuencia y consistencia de las heces, color y flujo de la orina e hidratación. Su IA clasifica además las deposiciones utilizando la escala de Bristol y crea tendencias personales dentro de una aplicación, la ventaja es precisamente la automatización: el usuario no tiene que recordar qué ocurrió en cada visita al baño.

Por su parte, TOTO ha adoptado otra estrategia, en Japón se comercializa modelos WASHLET equipados con su tecnología Stool Scan, que utiliza sensores ópticos para medir automáticamente la forma, color y cantidad de las heces mientras caen. Después, los datos aparecen en la aplicación TOTO Wellness, que permite observar tendencias y ofrece recomendaciones generales de hábitos. Withings está haciendo algo parecido con la orina. Su U-Scan se instala dentro del inodoro y utiliza cartuchos intercambiables para analizar distintos biomarcadores urinarios relacionados, entre otras cosas, con hidratación y nutrición.

Otro dispositivo, Dekoda de Kohler Health, se acopla al borde del inodoro y utiliza sensores ópticos para analizar indicadores relacionados con salud intestinal e hidratación, además, puede detectar presencia de sangre en la taza. Esto último suena especialmente importante, pero también muestra el principal límite de toda esta tecnología: detectar una anomalía no significa poder diagnosticar su origen, mientras que la sangre podría aparecer por causas muy diferentes y un dispositivo doméstico no puede establecer por sí solo cuál de ellas está detrás.

Según, los gastroenterólogos consultados ven utilidad en disponer de registros automáticos y objetivos, especialmente en pacientes con problemas digestivos crónicos, donde conocer cambios en frecuencia y consistencia puede ayudar durante el seguimiento de un tratamiento. Pero estos productos todavía no sustituyen una prueba médica ni realizan diagnósticos. La propia Throne describe su dispositivo como un producto de bienestar general y especifica que no está destinado a diagnosticar, tratar o prevenir enfermedades.

En todo caso, ese matiz será fundamental a medida que las cámaras del baño se vuelvan más sofisticadas, la tecnología ya puede observar cada visita al inodoro, convertirla en datos y avisar cuando algo se aleja de nuestro patrón habitual. El siguiente gran salto será mucho más difícil: conseguir que esos datos permitan distinguir una variación normal de una señal que realmente merece una consulta médica.

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