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El ciclista italiano Davide Ballerini (XDS Astana) se impuso en un nuevo accidentado esprint final, después de la sexta etapa del Giro de Italia, disputada este jueves, 14 de mayo, entre Paestum y Nápoles, tras una caída que eliminó a muchos de sus rivales.
Tras un día tranquilo, todo estaba listo para un ‘sprint’ masivo a los pies del Vesubio cuando una llovizna convirtió el último kilómetro en una pista de patinaje y el guion escrito en el Giro de Italia se hizo añicos.

Paul Magnier, Jonathan Milan y Dylan Groenewegen se presentaban como los principales candidatis, preparados para librar batalla en el último falso llano ascendente.
Pero aún quedaba esa curva a la derecha, a 400 metros de la meta, ya difícil de trazar en condiciones normales a esas velocidades y que se volvió peligrosa con la lluvia.

Y lo que muchos corredores temían desde la salida de la etapa ocurrió cuando dos compañeros de Groenewegen en el equipo Unibet Rose Rockets se fueron al suelo, arrastrando en su caída a varios velocistas y retrasando a otros como Magnier y Milan, muy enfadado después del incidente.
«Por suerte conseguí mantenerme sobre la bici. Pero, sinceramente, no entiendo por qué pusieron un final tan complicado. Sabíamos que con lluvia los adoquines estarían súper resbaladizos. Con cuatro gotas de agua se montó un lío enorme», criticó el corredor del Lidl-Trek, que sigue sin levantar los brazos en este Giro.

«Hoy estaba entre los más fuertes, es realmente una lástima», lamentó por su parte Magnier, que tampoco se cayó, pero se vio obligado a poner un pie en el suelo antes de volver a arrancar y firmar una remontada fantástica para terminar tercero y sumar puntos con los que reforzar su maglia ciclamino de la regularidad.
Entre ese caos, fue Davide Ballerini quien surgió para lograr, a los 31 años, su primera victoria en una gran vuelta, por delante del belga Jasper Stuyven.
«Esperaba ganar una etapa, pero no hoy», explicó el italiano, que estaba trabajando para su compañero Matteo Malucelli, el velocista designado del Astana.



«Pero cuando cayeron los dos primeros tipos, escuché por el auricular: ‘dale, dale, dale, hay hueco’. Apreté los pedales y recé para que la meta llegara rápido», contó el italiano, que vive su sexta participación en el Giro.
En segundo lugar, entró en la meta el belga Jasper Stuyven y, en tercero, el francés Paul Magnier, ambos del Soudal Quick-Step, que salvaron de milagro la caída.
El portugués Afonso Eulálio (Bahrain) conservó sin mayores dificultades la ‘maglia’ rosa en un día tranquilo para los ciclistas de la general.
Los tres ecuatorianos en competencia, Jhonatan Narváez, Alexander Cepeda y Martín López, llegaron a la meta con el mismo tiempo que el resto dle grupo.







