Trump y Xi Jinping intercambian elogios y gestos de amistad

En medio de una gran expectativa, se cumplió la reunión entre el presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, quien llegó a Pekín el 13 de mayo para una visita oficial, la primera de su segundo mandato. 

La primera jornada completa de Trump en Pekín, este jueves 14 de mayo, que dejó una reunión de más de dos horas con Xi, estuvo marcada por Taiwán, Irán y la presencia de los gigantes empresariales estadounidenses.

Xi y Trump desplegaron un tono cordial desde el inicio de la cita y durante sus interacciones: el líder chino defendió que ambos países deben ser «socios y no rivales», mientras el republicano elogió a su anfitrión como «un gran líder» y aseguró que ambos mantienen una relación «fantástica».

Trump incluso aseguró que cuando ambos han tenido «dificultades», han logrado resolverlas «muy rápido», y auguró un «futuro fantástico juntos», en una escenificación de cercanía que siguió con una visita conjunta al Templo del Cielo, un banquete de Estado ofrecido por Xi y la invitación de Trump al líder chino para visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.

En el banquete, Xi hizo un guiño al lema político de Trump al afirmar que el «gran rejuvenecimiento» de China y el objetivo de «hacer Estados Unidos grande de nuevo» pueden avanzar en paralelo.

Pero, pese al tono cordial, la primera jornada no dejó anuncios de gran calado sobre los principales asuntos económicos, más allá de la valoración de Xi sobre las conversaciones comerciales mantenidas el miércoles en Seúl, cuyos resultados calificó de «generalmente equilibrados y positivos», y su reiteración de que «nadie gana una guerra comercial».

Taiwán, el punto más crítico
Las dos naciones tienen una importante diferencia sobre Taiwán. Mientras China lo considera una parte irrenunciable de su territorio, Estados Unidos lo respalda militarmente.

El presidente chino, Xi Jinping, dijo que Taiwán es «el asunto más importante» de la relación bilateral y advirtió a Trump de que una «mala gestión» de la cuestión podría llevar a China y Estados Unidos al «choque» o incluso al «conflicto», según la agencia estatal Xinhua.

“(Taiwán) es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”. Xi Jinping, presidente de China.

Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien también viajó a China, aseguró que la política de la Casa Blanca respecto a la cuestión de Taiwán no ha cambiado tras la reunión de Trump y Xi.

En una entrevista con la cadena NBC, Rubio desveló que China planteó el asunto de Taiwán: «El tema fue planteado. Ellos siempre lo plantean por su parte».

Y añadió: «Nosotros siempre dejamos clara nuestra posición y pasamos a los demás temas».

«La política de Estados Unidos con respecto a la cuestión de Taiwán permanece inalterada a día de hoy, así como tras la reunión que mantuvimos aquí hoy». Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU.

Coincidencia sobre Irán y el estrecho de Ormuz
La guerra en Medio Oriente Xi era otro de los temas que había generado expectativa en este encuentro. Trump y Xi coincidieron en que Irán no debe tener «nunca» armas nucleares y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar derechos de paso, según un comunicado de la Casa Blanca sobre el contenido de esta primera reunión.

El asunto ganó peso en los días previos a la visita después de que Washington pidiera a Pekín un papel más activo ante Teherán, al considerar que el bloqueo de Ormuz afecta directamente a los intereses energéticos y comerciales de China, ya que por esa vía pasan aproximadamente el 45 % de sus importaciones de gas y petróleo.

La presencia de los magnates tecnológicos
La presencia de grandes ejecutivos estadounidenses marcó el tono económico de la visita: directivos como Elon Musk (Tesla); Tim Cook (Apple) o Jensen Huang (Nvidia) acompañaron a Trump en la ceremonia de bienvenida e incluso accedieron al salón del Gran Palacio del Pueblo donde se celebró la reunión entre las delegaciones, algo poco habitual en este tipo de encuentros.

Xi afirmó ante los empresarios que las puertas de China «solo se abrirán cada vez más», mientras Trump sostuvo que había llevado a Pekín a los máximos responsables de las empresas invitadas como muestra de «respeto» hacia China y su líder.

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